La mayoría de los empleadores no renuncia a mantener un sistema de gestión del desempeño, aunque las prácticas actuales apenas puedan seguir el ritmo de los cambiantes modelos empresariales.

No sorprende que los empleadores, gerentes y empleados coincidan en que la gestión del desempeño se ha debilitado. El enfoque que actualmente prevalece en lo que respecta a la gestión del desempeño —con su ciclo de revisión anual, única calificación al final del año y confianza en los resultados pasados— apenas sí se sostiene como fórmula para poder seguir el ritmo de los cambiantes requisitos empresariales y la necesidad de reconocer y recompensar el potencial futuro.

Aunque el discurso de las empresas se inclina por una desaparición de las calificaciones, la mayoría de los empleadores no están dispuestos a dejar de lado la gestión del desempeño, y hay, de hecho, un impulso creciente para modernizar ciertas prácticas. Y mientras que pocos empleadores planean tomar medidas drásticas, una parte importante de este sector se encuentra realizando o planea realizar cambios progresivos.

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